miércoles, 5 de diciembre de 2018

La maldición de Iván Fandiño

Durante este tiempo transcurrido desde la trágica muerte de Iván Fandiño en Aire Sur L'Adour el pasado 17 de junio de 2017, muchas han sido las premoniciones y casualidades fatales que he descubierto en torno a la muerte del torero de Orduña. Señales y presagios que, a pesar de haberlas tomado inicialmente con el lógico escepticismo, no han hecho sino acrecentar la idea de que Iván Fandiño estaba predestinado a morir en la plaza bajo las astas de un toro. He aquí la relación de presagios de muerte que rodearon su desgraciado final y el evidente misterio que sigue envolviendo su trágica desaparición.


Entre las muertes de "Paquirri" y "Yiyo" pasaron 11 meses. Entre las de Víctor Barrio e Iván Fandiño también 11 meses.

"Paquirri" muere en el traslado de Pozoblanco a Córdoba. Iván Fandiño muere en el traslado de Aire Sur L' Adour a Mont de Marsan.

La última actuación de "El Yiyo" en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid fue el 29 de mayo de 1985. La última actuación de Víctor Barrio en esa misma plaza de Madrid fue el 29 de mayo de 2016. La última actuación de Iván Fandiño en dicha plaza de Las Ventas de Madrid también fue el 29 de mayo, pero de 2017. Víctor Barrio le brinda ese mismo 29 de mayo en Madrid un toro a la Infanta Elena. Justo un año después, en ese mismo día 29, Fandiño se lo brinda al Rey Emérito don Juan Carlos I.

Iván Fandiño nace en otro 29, esta vez de septiembre de 1980.

Precisamente, la última corrida que mata Víctor Barrio en Madrid (29 mayo de 2016) es de la ganadería de Baltasar Ibán, la ganadería del toro que 11 meses después matará a Iván Fandiño.

Víctor Barrio debutaba como matador de toros en Teruel la tarde que murió. Iván Fandiño debutaba como matador de toros en Aire Sur L'Adour la tarde que murió. Víctor Barrio muere un sábado y en el tercer toro. Fandiño también muere un sábado y en el tercer toro.

El 18 de agosto de 2015 estaban anunciados en un mano a mano en Cantalejo (Segovia) Iván Fandiño y Víctor Barrio con una corrida de Valdefresno. Lamentablemente Fandiño no pudo actuar porque sufrió una cornada el día anterior y su puesto fue ocupado por Morenito de Aranda, que casualmente compartió cartel con Víctor Barrio la tarde de su muerte en Teruel en 2016.

Testigo confirmación alternativa Fandiño en Madrid: Morenito de Aranda (sustituto de Fandiño en el cartel de Cantalejo 18 agosto 2015 y presente en la muerte de Víctor Barrio en Teruel).


Aire Sur L'Adour: Adour en francés significa “destino”.

El mismo toro que mata a Iván Fandiño hiere tres minutos después aunque de menos gravedad al subalterno Pedro Vicente Roldán. Los dos acaban en la Enfermería por el mismo toro.

Traje teja y oro con el que muere Fandiño. Un ayuda que iba con Fandiño y que estuvo con Javier Conde le dice que se haga uno porque da buen bajío, ya que Conde había tenido suerte con él y Manzanares padre había abierto la puerta grande de Las Ventas, cosa que a Fandiño se le resistía desde hacía mucho tiempo y siempre estaba a punto de abrirla. Se lo hizo y el día que lo estrenó en Madrid salió por la puerta grande. Con ese mismo color de vestido va a morir en Aire Sur L'Adour. Paradojas del destino. El traje favorito y que más suerte le daba a Víctor Barrio era un grana y oro, el cual fue con el que fue a morir en Teruel.

El subalterno Pedro Martín "Jarocho" iba a las órdenes de Víctor Barrio la tarde en la que este muere en Teruel. "Jarocho" también iba a las órdenes de Iván Fandiño la reciente tarde en la que ha muerto el torero de Orduña. Por si fuera poco, el mismo "Jarocho" recogió del suelo y llevó a la enfermería tanto a Víctor Barrio en Teruel como a Iván Fandiño en Aire Sur L'Adour.

Baltasar IBÁN----IVÁN Fandiño.

El suegro de Iván Fandiño, don Luis Fernando García, es el dueño de la ganadería “Campo Bravo” en Riobamba, Ecuador, su país de origen. La formó hace años con vacas y sementales precisamente de la ganadería española de Baltasar Ibán, a cuya ganadería pertenecía "Provechito", el toro que acabó con la vida de su yerno.

"Provechito" le tocó en suerte a Juan del Álamo. Ni siquiera le correspondía a Fandiño. Este murió al hacerle un quite al toro de su compañero.

Al día siguiente de la muerte de Víctor Barrio en Teruel, Fandiño toreó en Pamplona con Juan del Álamo y Curro Díaz. Curro Díaz compartía cartel con Víctor Barrio la tarde en la que este murió. Juan del Álamo compartía cartel con Fandiño la tarde en la que éste muere. De hecho, como digo, a Fandiño le mata un toro que le había correspondido en suerte a Del Álamo. Fandiño y Del Álamo iban a torear juntos de nuevo en la próxima Aste Nagusia de Bilbao 2017. En Bilbao, la tierra de Fandiño.

Juan del Álamo le dedicó su reciente salida a hombros de Las Ventas a Víctor Barrio en unas sentidas palabras a los micrófonos del canal Toros tras la corrida. Del Álamo y Víctor Barrio habían mantenido una rivalidad muy fuerte en los ruedos hace años. Del Álamo está la tarde en la que muere Fandiño. De hecho, y repito, a éste le mata el toro de Del Álamo.

David Mora y Fandiño mantuvieron también una rivalidad muy fuerte durante tres temporadas hace unos años. David Mora sufre un cornalón hace tres años en Las Ventas y a punto está de perder la vida. A Iván Fandiño le ha matado un toro de otro cornalón.

Más datos sobre la rivalidad David Mora-Iván Fandiño y Juan del Álamo-Víctor Barrio. Fandiño sale a hombros de la plaza de toros de Las Ventas en 2014, David Mora en 2016 y Juan del Álamo en 2017. Fandiño sale un 13 de mayo. El 13...

Iván Fandiño le dice a su compañero Thomas Dufau cuando le están llevando a la enfermería de la plaza de toros de Aire Sur L'Adour: “daos prisa porque me estoy muriendo”.

La última publicación de Iván Fandiño en su cuenta de Twitter el pasado 8 de abril es una enorme foto de un crespón negro en memoria del niño Adrián. En el texto que lo acompaña dice: "Dep Adrián. Las personas pasan. Los hechos permanecen, y tu fuerza es un ejemplo".

Iván Fandiño vestía habitualmente de amarillo y oro, un color que tradicionalmente está gafado en el mundo taurino y del que los toreros rehúyen como alma que lleva el diablo. Pero él era un torero valiente que no creía demasiado en las supersticiones.


Iván Fandiño tenía la finca y vivía en Fuentelencina, un pequeño pueblo de la provincia de Guadalajara. Manolete veraneaba en Fuentelencina con su novia Lupe Sino, que era de un pueblo muy cerquita a este. A Manolete le mata un toro. A Fandiño también.

Frases de Iván Fandiño en la prensa y en su perfil de Twitter:
"Tengo una cita con la historia y si he de morir moriré libre".
"No quiero irme nunca. Me quedaré en el recuerdo, en la mente, en el alma, donde nunca muera".
"El rincón de mis sueños. Aquí paso las horas. No sé lo que me deparará el futuro, pero sí sé lo que yo le entregaré". (Texto sobre una foto de la recién terminada plaza de tientas de su finca).
"A veces no hay próxima vez ni segundas oportunidades. A veces es ahora o nunca".

A un amigo fallecido: "Descansa en paz Nacho. Qué dura e injusta esta vida cuando quiere. Te fuiste haciendo lo que te gustaba, pero era pronto, demasiado pronto".

"El dolor es temporal. El orgullo y el honor son para siempre. Objetivo: Zaragoza. Gracias por los mensajes de apoyo".

A Víctor Barrio tras conocer la noticia de su muerte: "Hoy uno de los nuestros ha entregado su vida al Toreo. Víctor, hoy te lloramos, pero ya estás con los grandes en el cielo. DEP TORERO!"

Brindis de Iván Fandiño en su segundo toro al padre de Víctor Barrio, que se encontraba en el tendido de Valdemorillo el 4 de febrero de este año: "padre de torero grande, este brindis es mierda porque seguramente no calme nada, pero lo que sí que te puedo decir es que tu hijo ha dignificado nuestra profesión y gracias a él nosotros nos podemos sentir muy orgullosos y defendidos en todo el mundo. Ahora, también es cierta una cosa: él está en la gloria, donde la mayoría de los mortales sueñan estar y nunca jamás podrán estar. Va por ti". (Antes, y, al entrar a matar a su primer toro, éste le coge por el vientre de muy fea manera. Por suerte no ocurre nada).

"Y ahora, ya no tengo dudas, no tengo remordimientos, ni sombras, ni pecado. Sólo tengo unas ganas enormes de volver a empezar... Y de ser feliz”.

"Las heridas no significan que perdiste. Significan que te importaba lo suficiente para luchar".

"Cada cual es tan paquete como el miedo que siente, y tan grande como el enemigo que elige".

Brindis de Iván Fandiño a El Pana cuando se debatía entre la vida y la muerte: "Maestro, póngase bueno ya, que el toreo necesita toreros machos como usted. Aunque estemos lejos, siéntame cerca".

Iván Fandiño y El Pana tentaron mucho juntos en la finca Cantinuevo, una finca pegada a la del propio Fandiño en Fuentelencina (Guadalajara).

"Soy el dueño de mi destino y el capitán de mi alma. Y mi alma ya sólo busca soledad y silencio. Hablamos el 29 M". (29 de marzo de 2015. Encerrona con 6 toros en Madrid, la cual salió mal y le costó caer en picado en su categoría taurina y en su caché profesional. Otro día 29 maldito).

"El auténtico guerrero sabe que sólo tiene una opción: ganar o morir en el intento".

"Al otro lado del miedo se esconde la libertad"...

Iván Fandiño dejó una carta escrita en la que se despedía de sus padres, de su hermana, de su hija que todavía no había nacido y de su apoderado Néstor. La escribió el 14 de mayo de 2015, justo la noche antes de su siguiente tarde en Madrid tras el fracaso de los seis toros el 29 de marzo. Y es que Iván quería resarcirse de aquella tarde tan nefasta y salió a morir ese 15 de mayo. Por eso dejó la carta escrita, porque preveía que su entrega iba a ser tal que podría perder la vida aquella tarde.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Barullo

Hace tiempo me propuse intentar dejar de ver el lado malo de la Fiesta de los Toros. Hace mucho tiempo me propuse intentar dejar de contar el lado malo de la Fiesta de los Toros. Y de momento lo estoy consiguiendo, aunque sólo sea por la certeza de que todos los aficionados saben cuáles son esos males que siempre han acompañado a este espectáculo y que por desgracia se han acentuado en los últimos tiempos.

Un barullo es un lío. Es mucho ruido. Es falta de entendimiento. Es desorden y crispación. Así veo yo la Fiesta en estos momentos en los que ya nadie se corta un pelo y todo se cuenta con pelos y señales. Las tretas, los juegos sucios. Las competencias desleales. Las puertas que se cierran o se abren según quien seas o más que lo que hayas hecho, hayas dicho. En estos últimos tiempos ningún taurino se guarda nada sobre las cloacas de la Fiesta. Toreros enfrentados con empresarios, apoderados que riñen con sus poderdantes y que como venganza sacan a la luz sus vergüenzas económicas, bailes de corrales e imposiciones de ganado chico por parte de algunas figuras en América, taurinos y toreros que aprovechan el caos reinante para malmeterse unos contra otros... Un barullo, vamos. Y por si fuera poco, el eco atronador de las redes sociales, las cuales lo magnifican todo, y que nos sacan de nuestro acotado mundo y nos ponen en el escaparate mediático de la sociedad general. Ahí ahí, para que todo el mundo vea de lo que estamos hechos. Para que aquellos que precisamente no nos tienen en buena estima se carguen de argumentos cuando afirman que somos lo peor y que cómo vamos a respetar al toro cuando no nos respetamos ni siquiera entre nosotros. Démosles la razón aunque no la tengan. Qué lamentable todo. Y qué bochorno.
En el mundo de los toros siempre ha habido cosas buenas y cosas menos buenas. Justicia e injusticia. Palabra y deshonor. Cuentas claras e impagos. Recompensas y venganza. Calma y barullo. Y eso siempre lo han sabido los taurinos y los aficionados. Pero se ha quedado en casa. No ha trascendido a las masas como está ocurriendo ahora mismo. ¿Qué nos está pasando? ¿Es necesaria esta exposición de los bajos fondos de la Fiesta? ¿Alguien se ha parado a pensar que todo esto nos perjudica más que nos beneficia de cara a la sociedad y al futuro de la Fiesta?
A pesar de todavía no pintar canas he vivido distintas épocas del toreo, pero sin duda alguna ninguna tan crispada y con tantos enfrentamientos internos y externos como esta. Aquí ya no se lucha dignamente por tu trozo de pastel. Aquí ya directamente se mata por tu trozo de pastel. Y lo peor no es eso. Lo peor es que somos los mismos aficionados los que exponemos eso a la sociedad, quedando ante los ojos de la gente como amantes de un espectáculo cainita y poco leal. Y es que al final van a tener razón aquellos que dicen que el toro es el más legal y el único que no miente en este espectáculo.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Los dineros

Vaya por delante que siempre he pensado que hay determinadas profesiones en las que lo que se gana es poco para lo que se debería de ganar. Fundamentalmente en esas profesiones donde uno expone su vida y se la juega. Donde se juega perderla en un segundo por uno de esos errores que se cometen en uno de esos días en los que nunca pasa nada hasta que pasa. En uno de esos días que amanecen llenos de vida y acaban llenos de tragedia y muerte sin saber muy bien porqué. Quizá porque la vida sea simplemente vivir hasta que dejas de hacerlo, muchas veces sin una causa de suficiente peso como para justificar tamaño giro del destino. Pero dejemos de filosofar para centrarnos en lo que verdaderamente importa en este artículo.

Con la polémica ruptura de hace unos días entre Matilla y Talavante, se ha puesto sobre la mesa el tema del dinero de los toreros. Y en los portales taurinos y en las redes sociales se ha hecho un mundo sobre ello. Todo el mundo se ha escandalizado y ha sacado el látigo para arrearle a uno u a otro según sus simpatías y preferencias personales. Y de ahí se ha pasado al que si las figuras ganan demasiado, que si exigen mucho, al tema de los controvertidos cachés, al que si hay apoderados que se aprovechan de sus toreros y ganan tanto o más que ellos sin prácticamente exponer nada, etc... Diatribas y disquisiciones varias que tienen enfrentados estos días al mundo del toro.
Yo lo tengo muy claro. Siempre lo he tenido. Y lo he tenido porque, aunque a veces me cueste, me gusta aplicar el sentido común en todo lo que pienso y hago. Y en este tema no iba a ser menos. Y es que si partimos de la premisa de que la única fuente de ingresos que tienen los festejos taurinos es la taquilla y la televisión -esta última en muy contadas ferias-, no es muy difícil aplicar la lógica y darle una solución eficaz a todo este lío de los dineros.
Vuelvo a repetir que ser torero y jugarte la vida cada tarde nunca estará lo suficientemente bien pagado. Pero la realidad dice que todo en la vida tiene un precio. Incluso el ser torero y torear. Y es por ello que siempre he pensado que los integrantes de un espectáculo taurino, principalmente toreros y ganadero, deberían ganar según lo que generen en taquilla. Es más. Yo particularmente lo haría tarde por tarde. Independiente. Un día. Un cartel. Tantos toreros. Un ganadero. Un empresario. Tanto dinero en taquilla al acabar la corrida. ¿Hay televisión? Sí. Mejor. Más dinero a repartir según audiencia de la corrida. ¿Que no hay televisión? Peor. Menos dinero a repartir. Únicamente la taquilla. Y con todo ello, un reparto equitativo donde todos ganen si aquello salió bien o todos pierdan si aquello queda como Cagancho en Almagro. Y como decían los toreros antiguos, el último duro para el empresario, porque si este no toca el billete otra vez va a organizar festejos Rita la cantaora. Simple. Fácil. Quizá demasiado fácil para que sea puesto en práctica. Porque ya saben que lo que realmente nos gusta a las personas es complicarnos la vida.
Un torero o un ganadero deberían ganar según lo que generen en taquilla y en el caso de que la hubiera, en la televisión. Pero sobre todo en lo que generen en taquilla. Y aunque parece algo imposible, eso ya se ha hecho. Figuras de otras épocas anteriores a la actual han ido a tal o cual pueblo y han cobrado según la taquilla que han generado. Si algunos de esos toreros hablaran...
Y en el trasfondo del asunto, otro aspecto a tener en cuenta y que no vendría nada mal: el precio de la entrada a los toros debería ser según la calidad del cartel que se ofrece. Y es que con todos los respetos a todos los toreros y ganaderos, hay carteles mejores y carteles peores. Carteles de muy alta calidad y carteles de relleno, por supuesto en base al momento que estén atravesando los anunciados. Eso de los precios únicos para todos los festejos debería pasar a la historia. Que el aficionado que quiera ver un cartel caro y de postín que pague lo que realmente vale ese espectáculo. Y en esos carteles de producción más barata que también se vea reflejado el bajo coste en el precio de las entradas.
Parece muy fácil pero no lo es. Te aseguro que no lo es. Y no lo es porque dar un espectáculo taurino hoy en día es poco menos que una odisea, principalmente por la burocracia que conlleva y la excesiva cantidad de dinero que hay que pagar en concepto de impuestos al Estado. Pero contra eso es difícil luchar y más si los que dirigen el país no sienten un especial afecto hacia la Fiesta Nacional. Por tanto, tan sólo nos queda actuar y poner remedio donde sí podemos ponerlo. Y se puede. Claro que se puede. Miremos por el bien de este espectáculo y sobre todo por su perdurabilidad. Creo sinceramente que no es tan difícil.


Se fue

Se fue Alejandro Talavante. Se fue uno de los mejores toreros del escalafón. Y no sólo del escalafón de este momento, sino desde hace mucho tiempo. Un "top ten" que más que "top ten" es "top cinco" e incluso un "top uno". Qué te voy a decir. Es una auténtica pena y todavía yo particularmente no he terminado de asimilarlo. Se fue. No lo echan. Se fue. Y lo reitero varias veces porque en contra de lo que muchos aficionados piensan, Alejandro Talavante se ha ido porque ha querido tomarse un descanso. Dejemos de buscar culpables. Creo que todo es más sencillo de lo que se nos quiere hacer ver.

Estos días se está culpando de la retirada del torero extremeño al sistema taurino actual. Al consabido y misterioso sistema taurino actual. La ruptura reciente de Talavante con la casa Matilla parece ser el blanco de todas las miradas, y no pocos creen que ese ha sido el detonante de todo lo que ha venido después. Y es que a partir de dicha ruptura el torero desapareció inexplicablemente de muchas ferias. De ahí el órdago del torero en la Feria de Otoño al aceptar el bombo y anunciarse dos tardes, algo que por otra parte no ha terminado de salir bien.
Talavante necesitaba un descanso. Ni Matilla ni naranjas de la China. Particularmente no creo en las conspiraciones de las que se están hablando porque precisamente este es un torero que no necesita a nadie para estar al más alto nivel. Se necesita a sí mismo. A su capote y su muleta, que ya es bastante. A su gran categoría como torero, que la tiene y mucha. Talavante  necesitaba un descanso porque ser torero es muy duro, y si además posees una personalidad tan compleja y misteriosa como la que tiene el torero de Badajoz, todavía más. ¿Creen realmente que una figura del toreo contrastada y consolidada necesita de alguien que no sea él mismo para mantenerse? ¿Creen que un torero como él, rico y con fincas, necesita arrastrarse ante tal o cual empresario por mucho poder que éste tenga? ¿Piensan que uno de los toreros predilectos del aficionado, ese torero que todos pedimos que esté en las ferias, se va a retirar por otra causa que no sea la de su propio descanso? Que cada uno piense lo que quiera. Yo no alcanzo a ver sombras negras porque para un torero de la categoría de Talavante no hay sombras lo suficientemente negras como para opacar el enorme brillo que desprende como torero.
Talavante ha terminado la temporada "atorao" y en la pasada Feria de Otoño se vio claramente. Y no le culpo por ello porque es normal, y más con esa personalidad tan especial y mística que tiene. Lo de Madrid no salió bien. Un Talavante más fresco habría salido victorioso las dos tardes. La primera con las orejas de su primer toro en las manos y la segunda con mucha más dignidad. Pero todo el mundo tiene derecho a cansarse y Talavante está cansado. Por eso se va.
Volverá. Estoy convencido. Y lo hará renovado de ilusión. Y mantendrá intacta las ganas del aficionado por verle. Y volverá a llenar las plazas sin necesidad de ningún mandamás del mundillo cubriéndole las espaldas. Sólo él y su capote y muleta. Sólo él y su categoría de primera figura del toreo. Talavante se va porque lo necesita. Nadie le echa. Talavante se va porque quiere irse.

Uno contra todos

Hay cosas que por más tiempo que pase y más corridas que vea nunca entenderé: la cabezonería. El ir contra el mundo. Contra todo y contra todos. La opinión de uno antepuesta a la de miles de personas. Puede ser una cuestión de ego. O quizá, y yo todavía no he logrado darme cuenta, una cuestión de saber más. Pero es cuanto menos raro que en cualquier ámbito de la vida una persona sola sepa más que todas las cientos o miles de personas que tiene a su alrededor en el mismo lugar, espacio y tiempo.

El pasado viernes en Madrid saltó la alarma de este artículo. Salta a la arena un toro que a las primeras de cambio manifiesta una flojedad plausible. El toro cae a la arena varias veces y el público presente en su mayoría comienza a pedir la devolución del toro a los corrales. El Presidente hace caso omiso. El toro sigue perdiendo las manos y arrastrando los cuartos traseros. Arrecia la protesta. El Presidente ni se inmuta. Él es el que manda. Eso debe de quedar muy claro. Se mantiene firme. Está cargado de razones para no devolverlo. La protesta cada vez es más ensordecedora. El que no tiene un pañuelo verde en sus manos está clamando a voz en grito. Pero no. No hay nada que hacer. Aquí mando yo. Cambio el tercio pese a la oposición de las casi veinticincomil almas que llenan Las Ventas. Y con esa decisión condeno al público al enfado y a perderse un posible triunfo de uno de los toreros más esperados de la Feria de Otoño. Muy bien. Muy pero que muy bien.
Esa situación ocurrida en el 4° toro de la tarde del pasado viernes en Madrid es un fiel reflejo que lo pasa día sí y día también en muchas plazas de toros. Y curiosamente casi siempre de la mayor importancia. Me llama poderosamente la atención como en muchas ocasiones la decisión de un hombre se antepone a la de miles de personas que no piensan lo mismo. ¿Por qué? ¿Saben más? ¿Es ego? ¿Les gusta ser protagonistas de un espectáculo en el que precisamente ellos no se juegan nada? No lo sé. Lo único que tengo claro es que el que al final paga las consecuencias -malas, por supuesto-, es el espectador que ha pasado por taquilla y quiere ver un espectáculo digno donde a ser posible no se le tome el pelo. Por tanto, ¿a quién defiende la autoridad en estos casos? Porque está claro que al público no. ¿A quién no le interesa que un toro sea devuelto a los corrales? Piensen y juzguen ustedes mismos.
No estoy en los palcos presidenciales para saber si los Presidentes hacen caso o no de los consejos de sus asesores. Asesores por otra parte que en teoría saben y mucho de materia veterinaria y del propio espectáculo taurino en sí, ya que son profesionales y entendidos en alto grado de la materia en cuestión. A los presidentes no se les exige que sepan más o menos de toros porque suelen estar en los palcos por razones que no tienen que ver precisamente con su sabiduría taurina. Pero los asesores sí están ahí por sus conocimientos profundos en la materia. Me niego a pensar que estos últimos sean tan malos como para no dar el consejo exacto en el momento oportuno. Me niego. No lo concibo. Concibo por contra que sí lo den pero que los que tienen que decidir no lo hagan. Y en ese punto vuelvo al ego y a los presuntos intereses ocultos. No me queda otra alternativa. Me cuesta creer que haya personas tan tercas como para ir en contra de la opinión de miles y miles de personas.
¿Quién por tanto defiende al aficionado de una plaza de toros? ¿Por qué a veces una evidencia es tan difícil de ver y de valorar por quien tiene que hacerlo? ¿Cómo es posible que una mayoría esté equivocada y un sólo hombre no? ¿Acaso hay inteligencias tan supremas que pueden anular de un plumazo a todas las demás?  Misterio. Pero el muro de la incomprensión está ahí. Y seguirá estando. Y nos seguiremos chocando contra él. Y continuaremos calentándonos la sesera intentando buscar respuestas que se escapan a nuestro entendimiento. Alomejor el único consuelo que un día nos quede será aceptar que no tenemos la razón por muchos que seamos los que pensemos de la misma manera. Y es que ya lo dice el refrán: mal de muchos consuelo de tontos. Pues eso: tontos seremos.