viernes, 17 de agosto de 2018

El ejemplo

Desde la eclosión de Roca Rey en figura del toreo hace ya un par de temporadas, vengo observando en la mayoría de los chavales que empiezan, que su objetivo es imitar el toreo y las formas del torero peruano. No es nada nuevo esto en el mundo del toro. Los aspirantes a toreros siempre se han fijado en las figuras del momento y han intentado seguir su ejemplo. En la mayoría de los casos, los referentes de los chavales son los que están ahí arriba. Aquellos que ya están ricos y torean en los carteles de postín de las mejores ferias. Ha pasado siempre. Pero en el caso de Roca Rey, esa obsesión por él por parte de los jóvenes pupilos del toreo ha ido más allá. Ha adquirido un punto más.
 
Roca Rey en un gran torero, de eso no hay duda. Lo tiene todo. Juventud, raza y casta torera, valor para hacer mil toreros y, además, sabe torear, a pesar de lo que dicen los puristas del toreo, los cuales siempre se quedan con el toreo accesorio del diestro peruano y no van más allá. Porque independientemente de las formas de cada uno, Roca Rey los lleva muy largos y muy por abajo. Y con las dos manos. Y se los pasa cerquísima. Por si fuera poco, además, su espada es un cañón. Literalmente, parte los toros en dos. Atesora una gran variedad con capote y muleta y siempre quiere agradar. No es de extrañar por tanto que tantos y tantos chavales que quieren ser toreros se estén mirando en el espejo de Roca Rey. Evidentemente esto no es malo. Lo menos bueno viene -y aquí está el kid de la cuestión-, que muchos de esos jóvenes sólo se están fijando en el toreo accesorio del torero peruano y no en el fundamental. Es decir: sólo están imitando lo superfluo y, por contra, no están imitando tanto ese toreo largo y de manos muy bajas que ejecuta a la perfección Roca Rey.
Casi todo el toreo de capote que están haciendo los chavales hoy en día -sobre todo en los quites-, es accesorio: caleserinas, saltilleras, saltilleras cambiadas, gaoneras, afarolados, tafalleras, chicuelinas ligadas con tafalleras de espaldas... Y con la muleta los pases cambiados, el toreo de rodillas, las espaldinas por uno y otro pitón, el parón inverosimil... Evidentemente todo tipo de toreo tiene su mérito porque se le está haciendo a un toro. Y ese tipo de toreo accesorio quizá todavía más porque requiere de una quietud y un valor a prueba de bombas. Pero el toreo accesorio es accesorio y, en mi opinión, por muy meritorio que sea, nunca se podrá comparar al fundamental. 
La verónica, el delantal a pies juntos, la chicuelina pura de manos muy bajas, el derechazo templado y largo, el natural con la pata pa'lante, un pase de pecho de pitón a rabo, un trincherazo con sabor, un molinete garboso y torero... Ese toreo fundamental es el que se tienen que meter en la cabeza los chavales que empiezan. El toreo accesorio llega antes al tendido, sí. Pero la huella la deja el fundamental. De eso no tengo duda.
Roca Rey está dejando huella en muchos jóvenes que quieren ser toreros. Pero por desgracia estos se están fijando más en lo superfluo que en la esencia, y Roca Rey atesora esencia y toreo fundamental a raudales. El truco está en ir un punto más allá y descubrírsela. Y es que no es tan difícil encontrársela. Sólo es cuestión de intentarlo.

miércoles, 25 de julio de 2018

Y el banquillo curtió

El Maestro Antoñete siempre decía aquello de que el banquillo te curte o te pudre. Palabra de Dios. Por quien lo dijo y por lo que lo dijo. Una frase cargada de razón puesto que salió de su propia experiencia. De su carrera de dientes de sierra. De su ir y venir. De verlas pasar. De ver su coche de cuadrillas en el garaje y los de sus compañeros haciendo miles de kilómetros por todas las ferias de España. Al Maestro Antoñete el banquillo casi le pudre. Pero no fue así. Al Maestro Antoñete el banquillo le curtió. Y por eso se arruinó para volver a ponerse en figura varias veces a lo largo de su dilatada carrera.

Estas dos últimas temporadas estamos viendo varios casos de toreros a los que el banquillo casi les pudre pero al final les ha curtido. En concreto me están llamando la atención tres casos: Octavio Chacón, Emilio de Justo y Javier Cortés. Tres toreros de largo recorrido que llevan dos años reivindicando un puesto en todas las ferias. Tres toreros con varios años ya de alternativa que han estado demasiado tiempo viendo su coche de cuadrillas parado en la soledad de su garaje. Porque estos tres toreros en concreto han rumiado durante muchos años la dureza del que no tiene nada. Del que está canino. Porque estos tres toreros han estado demasiado tiempo buscándose las habichuelas fuera de España y a veces hasta fuera del mundo, en lugares y plazas donde unos segundos de reloj o un mal paso es lo único que separa la vida de la muerte. A estos tres toreros les ha servido y mucho el estar tiesos como una regla. Afónicos se han quedado pidiendo oportunidades sin que nadie les haya dado nada.
Pero si no te pudre, el banquillo te acaba curtiendo. Y eso es lo que ha pasado con Octavio Chacón , Emilio de Justo y Javier Cortés. Han sabido esperar su oportunidad y esta ha llegado. Han sabido esperar su oportunidad y la han aprovechado. Y de qué manera. Se han abierto hueco y poco a poco van entrando en las ferias. Pero todavía no es suficiente. Y es que por sus condiciones, son toreros que deberían estar en todas las ferias. Estos tres casos en concreto sí y sin discusión, ya que son toreros que aúnan un montón de cualidades positivas. Con una sola de sus cualidades, tantos y tantos chavales que empiezan podrían ser toreros. Y no tengo ninguna duda de ello.
Chacón, De Justo y Cortés no sólo son tres toreros poderosos que inevitablemente están matando corridas duras porque en su caso es lo que hay. Además tienen cadencia y torería. Temple y mucho gusto. Porque no sólo están bien y le pueden al toro malo, sino que cuando sale el bueno bordan el toreo porque además saben torear. Y muy bien por cierto. Deberían por tanto estar en todas las ferias porque no son tres cualesquiera. No son más de lo mismo. Son tres toreros que merecen mucho la pena. Y aunque no son nuevos, están poco vistos y por tanto cuentan con la inestimable ventaja de la novedad. Un factor que influye y ayuda. Un factor que empuja hacia la consolidación definitiva. Porque tiene que ser y será.

martes, 17 de julio de 2018

Las caricias

"El toreo es caricia, y vosotras las mujeres acariciais mejor que los hombres", le dijo Curro Romero a Cristina Sánchez el día de su alternativa en Nimes allá por 1996. Y un "olé" salió de la boca de José Maria Manzanres. Nunca nadie en mi opinión ha definido mejor lo que es el toreo. Hoy pocos toreros acarician. El otro día, en Algeciras, José Tomás lo hizo.  Y de qué manera.

Se que quizás puedo resultar muy reiterativo. Se que ya se ha hablado largo y tendido de lo que ocurrió el pasado 29 de junio en Algeciras. Que ya se ha analizado por activa y por pasiva la actuación de José Tomás. Técnicamente. Artísticamente. Yo no pretendo entrar ahí. Para eso están las crónicas de los distintos medios de comunicación taurinos que indudablemente saben más que yo. Tampoco voy a entrar en la crítica fácil del hecho de torear sin sorteos y con tus toros debajo del brazo. Sabemos que eso no está bien. Que rompe la tradición. Que no se debería de repetir. Que a ningún aficionado cabal le gusta. Yo quiero ir a la caricia. A la suavidad. A la solemnidad de un torero que por desgracia no se prodiga nada. A esa serenidad a prueba de bombas que tiene él y muy poquitos como él y que rara vez vemos en una plaza de toros.
El otro día en Algeciras vimos al José Tomás más sereno. Al José Tomás menos arrebatado. Al José Tomás que acaricia con su toreo. Al Jose Tomás de finales de los años noventa. El bueno. El auténtico. El amanoletado. El estoico. El vertical. El que no se retuerce. El que maneja capote y muleta con la sutileza de la leve brisa del mar. El que imprime solemnidad a cada movimiento. A cada gesto que hace. José Tomás volvió a ser el otro día ese caramelo que nos dan muy de vez en cuando para no volver a probarlo hasta vete tú a saber cuando.
Vuelvo con lo de siempre: qué pena que José Tomás no se prodigue más. Qué pena que no nos deleite por lo menos diez tardes al año con esa forma sinfónica de interpretar el toreo. Como si nada de lo que ocurre alrededor tuviera importancia. Qué pena que José Tomás no nos haga ver más a menudo que no importa lo que ocurra ahí fuera porque la calma siempre se lleva dentro, en el alma. En el espíritu del que sabe esperar. Que a la fiera al igual que a la vida hay que acariciarla, no violentarla.
El toreo, el buen toreo de José Tomás es único. Y pocos, muy pocos como él saben interpretarlo. Y es que ese tipo de toreo de caricia, de suavidad y solemnidad no es sólo un concepto. Es una filosofía de vida que al menos a mí me hace aprender cada vez que lo admiro. Y mientras lo admiramos embelesados, nos lamentamos de que no se repita más. De que por desgracia para todos no se repita más.

jueves, 28 de junio de 2018

Maltratados

En este mundo de los toros es muy fácil contradecirse. Más de lo que nos imaginamos. Me atrevería incluso a decir que es el espectáculo donde más contradicciones hay. Donde se dice una cosa y luego se hace otra. Donde se pide una cosa y luego se ofrece otra. Donde se da jabón y luego se maltrata, como si todo el mundo padeciera demencia senil. De sobra es sabido que en el mundo de los toros no existe la memoria. Memoria para recordar lo que se hace en la plaza y recompensar positivamente por ello. Hace tiempo tenía mis dudas con respecto a la existencia de la citada memoria. Ahora estoy seguro de ello.

Hay quien culpa a eso que llaman sistema, como si dicho sistema fuese una persona que quita y pone toreros y ganaderías de las ferias. Yo nunca he creído en el famoso sistema. Más bien siempre he creído en la idiotez y en la poca vergüenza de algunos empresarios taurinos. La lógica es fácil: dos más dos son cuatro, por más que uno quiera buscar lo que no existe. Yo lo he buscado y no lo he encontrado. De ahí mi aplastante conclusión.
Los aficionados estamos hartos de pedir toreros jóvenes y nuevos con oportunidades. Renovación del escalafón. Savia nueva. Pues bien: la hay. Y muy buena, por cierto. Lo curioso del asunto es que los empresarios taurinos también piden dicha renovación, casi tanto o más que los propios aficionados. Y ahí viene la contradicción. Los tienen y no los ponen. Y si los ponen es totalmente a contraestilo. A contranatura. A contraquerencia, que queda más taurino. Y me explico.
Siempre he creído en eso que se llama el "corte de torero". De echo siempre he catalogado a los toreros según dicho corte. Según su estilo y condiciones. Gladiadores, lidiadores, poderosos. Valientes, tremendistas, hasta suicidas. Templados. Artistas, sensibles, con sentimiento. Y según su corte su tipo de toro. Porque que no os engañen: cada torero brilla más con "su" toro. Con su tipo de toro. Con el toro que más se adapta a sus condiciones de torero de tal o cual palo. Normalmente esto se suele cumplir con los toreros veteranos. El problema gordo viene con los toreros jóvenes. Esos a los que hay que cuidar y dar oportunidades desde el minuto cero. Oportunidades con "su" toro. Con ese que se les ha vislumbrado desde su época de novillero sin caballos.
Me consta que hay un buen puñado de jóvenes y recientes matadores de toros que no están toreando casi nada porque lo que les están ofreciendo no sólo es indigno económicamente, cosa habitual en este mundo, sino que aquellas corridas que se les ponen encima de la mesa no pegan ni con cola en "su" corte de torero. Todo al revés. ¿Así queremos que haya futuro? ¿Así cuidamos nuestra cantera? Apoyo totalmente a esos chavales jóvenes que se están quedando en su casa por no matar lo que no consideran que les beneficia artísticamente. Por decencia y por sentido del orgullo artista. Y es que parece que todos los que empiezan tienen que tragar sí o sí con lo que les dan  y/o bailar con la más fea para ya si eso algún día disfrutar de la más guapa. No señor. Que cada uno disfrute de lo que merece. Que a cada torero que empieza se le facilite el camino según su forma de sentir e interpretar el toreo. Cierto es que de todos los caminos que existen para llegar a hacerse rico en el toreo hay alguno más duro que otro, dentro de que ninguno es fácil. Pero lo que es intolerable es que se vaya a contracorriente. Que se intente estrellar a los jóvenes que empiezan equivocándoles de camino o simplemente no ofreciéndoles lo que se merecen y ya han demostrado. Apliquemos el sentido común entre todos, sobre todo los que pinchan y cortan en esto. Seamos naturales. Que todo sea lógico. Si lo piensan, todo sería más fácil. Y mejor.



lunes, 18 de junio de 2018

Entrevista a Diego Carretero

"Hay que torear con el alma porque torear con el alma es lo que vale"

Diego Carretero es un novillero distinto. De los pocos que tienen eso que le distingue de los demás. Eso que el aficionado percibe pero que muchas veces no sabe expresar con palabras. Quizá sea alma. Un alma serena y torera que refleja cada tarde que se viste de luces. Una torería que ya no se lleva. El próximo 23 de junio toma la alternativa en Alicante en un cartel de lujo. Y a partir de ahí sólo hay una idea clara en su mente: luchar, luchar y luchar. Hablamos con él a escasos días de su doctorado.

-La primera pregunta es obligada, Diego: ¿Te sientes preparado para tomar la alternativa?

     Sí, me siento muy preparado. Me siento capaz y por eso voy a dar el paso. Estoy preparándome mucho estos días que me quedan y tengo muchas ganas ya de pegar ya el salto. 

-¿Duermes bien o ya te está costando conciliar el sueño por la proximidad de la alternativa?

     Bueno, dormir duermo bien. Estoy tranquilo, con calma y sobre todo consciente de dónde estoy y del momento en el que me encuentro. Hay días que duermo mejor y otros que duermo peor pero es cosa a lo mejor de que un día entreno más y me resiento. Pero vamos, son cosas naturales. 

-Una alternativa de lujo, Diego. Ni más ni menos que con Morante de la Puebla de padrino y José Mari Manzanares de testigo con toros de Juan Pedro Domecq. Ahí es nada...

     Pues sí. La alternativa es un lujo, un privilegio estar en ese cartel. Casi todos los toreros por no decir todos los toreros luchamos por estar en esos carteles y la verdad es que tengo mucha suerte de tener esta oportunidad y por mi parte espero aprovecharla al máximo y salir con todas las de la ley.
 
-¿Por qué en Alicante?

     Tanto mi apoderado como yo luchamos porque fuese aquí. Es una fecha buena, a mitad de temporada. Aún queda mucha temporada por delante y se puede hacer una mitad de temporada de matador de toros que puede ser importante y así el año que viene intentar entrar en muchos sitios.

-¿Te hubiera gustado tomarla en la Feria de Albacete? ¿Te ha ofrecido la empresa tomarla en Albacete? ¿Se lo habéis propuesto vosotros?

     Eso es muy fácil. Nosotros buscábamos intentar tomar la alternativa a mitad de temporada y si no se podía pues la siguiente opción era tomarla en la Feria de mi plaza de Albacete, que por supuesto me hubiera gustado tomarla ahí que es algo muy bonito. Pero las cosas han salido así y así hemos decidido tomar la decisión. En cuanto al ofrecimiento de la empresa de Albacete para tomar la alternativa no te puedo decir nada porque esas cosas las lleva mi apoderado Luis Rubias y realmente no te puedo decir si han llamado o si no han llamado. Esa es la realidad. Evidentemente si me hubiesen ofrecido tomar la alternativa en Albacete no hubiera tenido duda de ello. 

-Hablemos de tu etapa de novillero. Han sido tres temporadas y media de novillero con picadores . 

Quizá no ha sido una carrera novilleril muy extensa en contratos pero sí en cuanto a calidad de los mismos. ¿Te hubiera gustado torear más?

     Evidentemente que sí, pero este es el momento que me ha tocado vivir y nosotros tenemos unos principios que nos marcamos desde el inicio y los hemos llevado a rajatabla. Y cuando te marcas esos principios y esas bases acabas toreando en sitios importantes y con relevancia que por supuesto ha merecido la pena hacer este esfuerzo. Hemos luchado mucho por esos principios y esas bases que nos marcamos al inicio.

-Y al hilo de lo anterior y conforme está esto, imagino que en más de una ocasión te habrán hecho propuestas poco dignas para torear...

     Evidentemente ha habido casos, pero en eso no me quiero meter porque cada uno lleva su guerra y su lucha. Cada uno sabe lo que lleva entre manos  y nosotros decidimos llevar este camino, que la verdad que es un camino duro porque se torea poco. En tres años y medio voy a tomar la alternativa con treinta y ocho novilladas. Es un número bajo porque a mí me hubiera gustado torear más, claro está, pero la situación es así y hay que aceptarla como viene y así ha sido.

-¿Guardas alguna cuenta pendiente a alguien del toro?

     En eso no me voy a meter porque en este caso yo soy el menos indicado para hablar. Pero bueno, como se dice en el toro, a cada uno el toro lo pone en su sitio.

-Imagino que te hizo daño no estar en las Fallas de Valencia este año después de tu gran actuación el año pasado.

     Pues sí, mucho. Evidentemente todo el sacrificio y todo el esfuerzo de una temporada pasada y de todas las tardes importantes merecían más recompensa. El que me haya seguido sabe que fue una temporada muy difícil y me gané estar en ese sitio. Por desgracia no fue así, pero este año que entra seguro que será. Hay que tirar siempre para adelante y pensar en positivo y en mi lugar cada vez que salga un toro hay que dar fuerte en la mesa e intentar estar lo mejor posible y romper por ahí. 

-Y lo mismo ha ocurrido con Madrid. Supongo que te hubiera gustado estar en una de las novilladas de la Feria de San Isidro y no el día 29 de abril, antes de la Feria. 

     Mi situación es la que es. No he caído en el sitio ideal pero estoy muy orgulloso de seguir este camino y de estar con la gente que me rodea que son grandes personas. Con esto quiero decir que tanto en el toro como en la vida hay injusticias, pero eso ha pasado siempre. Tiempo al tiempo. El toro pone a cada uno en su sitio y al final si uno sigue en el camino que se marca y que se propone al final todo llega. Ese es el camino que estoy siguiendo. Me encantaría decir otras cosas pero la situación en la que estoy no puedo decir más nada porque saldría perjudicado. 

-¿Crees que en el toro no hay memoria?

     Sí, bueno. Realmente en el toro ves a las figuras que están arreando todos los días y bajan un poco el listón y ya les intentan cortar las alas. Y si esto les pasa a las figuras, ¿cómo no se lo van a hacer a los que están empezando? hay que estar dando golpes todos los días y no dejarle a nadie que te diga esto ha pasado aquí o esto ha pasado allí. Eso es lo que hoy en día ha marcado en el toro y siempre ha pasado. 

-Háblame de tu apoderado, Luis Rubias.

     Luis para mí lo es todo porque gracias a él estoy donde estoy. Gracias a él y a su familia puedo vivir en torero, vivo la realidad, el cómo son las cosas. Es como tener constantemente los pies en la tierra y gracias a él estoy aquí y soy mucho más consciente, mucho más maduro. Cuantos más años pasen iré cogiendo experiencia y madurez. Todas las palabras que tengo hacia mi apoderado Luis son elogios. Te vuelvo a repetir que gracias a él hoy en día estoy aquí. Yo he seguido el camino que él me ha puesto en la mano.

-Y a partir del día 23 de junio qué, Diego. 

     Pues como siempre. Luchar, luchar y luchar. Ganarse los contratos día a día. No va a ser fácil pero estoy seguro que me va a llegar porque siento que estoy en el camino y más tarde o más temprano me llegará. 

-¿Se puede saber cómo será el vestido de la alternativa o lo guardas en secreto hasta el día de la alternativa?

     Yo no guardo ningún secreto. El vestido de mi alternativa va a ser un blanco y oro porque es el que más me gusta, con el que más me identifico y para un día tan especial como es el día de la alternativa es el más indicado. Este será el tercer traje que me hago en cuatro temporadas, la verdad. Este será un traje muy especial.

Concluye la entrevista con Diego Carretero y me confiesa que hay que torear con el alma porque torear con el alma es lo que vale. Que es algo que siempre le ha inculcado su apoderado. Me dice que tanta perfección lleva a algo que no tiene alma y que hoy en día el mundo del toro carece precisamente de eso. Diego dice que ese es su camino, que es consciente de que es el más difícil porque a él le gustaría triunfar todos los días pero que muchas veces las circunstancias no se dan. Aun así no tiene ninguna duda de que la torería es la base del toreo, por encima del triunfo fácil y pasajero. Diego Carretero confía en sí mismo, en su trabajo y en que muy pronto todo eso se verá reflejado en la plaza.
 

    

Una de Tarantino

No voy a hablar en este artículo sobre la Feria de San Isidro. No voy a hacer un resumen de ella. Para ello ya están los innumerables portales taurinos y sus respectivas crónicas que día a día se han encargado de contar lo que ha pasado en la plaza más importante del mundo. También puedes ser de aquellos que prefieren no leer ninguna opinión de nadie  y quedarse con la suya propia de lo visto cada tarde en el ruedo venteño, siempre y cuando hayas tenido la enorme suerte de asistir a la práctica totalidad de los festejos que allí se han celebrado. Yo hoy quiero hablar de otra cosa. De algo de lo que todo el mundo taurino habla estos días, por encima incluso de los triunfos de toreros y ganaderos o de los premios que se han concedido a los que han salido victoriosos en esta tremenda batalla que ha durado la friolera de treinta y cuatro días.

Hoy quiero hablar de la Presidencia de la plaza de toros de Las Ventas. De la nefasta Presidencia de la plaza de toros de Las Ventas. Y es que todavía estoy atónito. Sigo sin salir de mi asombro con lo que ha sucedido algunas tardes en el palco venteño. Y ante ello hay muchos tipos de opiniones y explicaciones al respecto. Los más exigentes dicen que la Presidencia de Madrid ha perdido la exigencia, valga la redundancia. Los menos exigentes dicen que el palco de Las Ventas se ha vuelto muy duro. Y entre medias estamos los que no entendemos nada. Bueno sí, entendemos lo que nos dice el sentido común. Y este nos dice que el problema radica en una falta de criterio enorme. Pero criterio del bueno. De ese unificado. De ese del todos a una. De un criterio regular definido principalmente por la normalidad.
En esta Feria de San Isidro que acaba de concluir se han dado primeras orejas sin apenas petición del público, se han negado otras con petición mayoritaria, se ha concedido alguna segunda oreja más que discutible, se ha dado un polémico rabo, se ha devuelto inexplicablemente a los corrales algún que otro toro que no se debería haber devuelto, se le ha negado la vuelta al ruedo a más de un toro que lo había merecido y se le ha concedido de forma sorpresiva a alguno que otro que no ha merecido tal premio. En fin. Cómo ves, un caos. Y en medio de este caos un grupo de hombres sin duda responsables de ello. No hace falta dar nombres. Tampoco me los sé. Todo el mundo sabe quienes son.
Jamás la plaza de Las Ventas ha tenido una falta de criterio unificado en la Presidencia como el que ha tenido este año. Jamás, que yo recuerde, ha habido un despropósito mayor en el palco de Madrid como el que ha habido este año. Años atrás el aficionado se ha quejado de este o de aquel Presidente. Visto lo visto este año, lo ocurrido temporadas anteriores ha sido una nimiedad comparado con el despropósito de este año. Y es que cualquier tiempo pasado fue mejor en el palco de Las Ventas. Este año ha habido Presidentes débiles. Ha habido Presidentes duros y exigentes. Y ha habido alguno que otro ultra exigente. Y lo peor de todo es que esa actitud no la han mantenido todos los días. Alguno que otro la ha incluso modificado según cómo se hubiera levantado ese día o hacia donde soplaba el viento esa tarde en la capital de España. Ni Tarantino hubiera hecho un guión tan surrealista.
Hay aficionados que ya están pidiendo la dimisión en conjunto del equipo presidencial de la plaza de toros de Las Ventas como consecuencia del nulo conocimiento taurino que han demostrado estos señores durante toda la Feria y de los evidentes y escandalosos despropósitos que han cometido. Y no les falta razón. Siempre he pensado que en el palco de una plaza de toros se debe de sentar un aficionado a los toros de reconocido prestigio, no un policía. Un aficionado con su correspondiente preparación teórico-práctica y su evidente titulación para desempeñar tal cargo. De echo, ya se está haciendo en muchas plazas de importancia menor. Yo en este caso concreto no voy a pedir dimisiones. Yo lo que voy a pedir es humildad. Que esos Presidentes de Madrid escuchen a sus asesores veterinarios y taurinos, que son gente realmente entendida en la materia y que cada tarde están a su lado precisamente para eso: para aconsejar lo mejor posible al que tiene la autoridad para presidir. Que esos Presidentes dejen sus egos aparte -sí, se que es muy difícil y más en la primera plaza del mundo-, y escuchen al que realmente sabe de salud animal o de lo que está haciendo un torero en ese momento en la arena, aunque sólo sea porque se ha vestido de luces y sabe perfectamente de lo que va el asunto. Por tanto menos ego y más humildad. Menos ordeno y mando y más escuchar a los que saben. Y es que no hay nada mejor en esta vida que conocer y reconocer tus propias limitaciones. Sólo así se puede crecer y quizá algún día se llegue a lo más alto.