miércoles, 4 de abril de 2018

Hay futuro

Hoy voy a llevar la contraria a aquellos que dicen que no. Así. Por llevarla. Por fastidiar a todos los que opinan lo contrario. Voy a ser optimista. Al revés de lo que un día dijo aquel entrenador de fútbol. Así que yo siempre positivo. Nunca negativo. Al menos por esta vez. Y es que creo que hay futuro. Creo que hay jóvenes con futuro. Creo que hay toreros que pueden tomar el relevo de las principales figuras del toreo a corto plazo. A un corto plazo si cabe más corto de lo que nos pensamos.
 
El reciente y rotundo triunfo en Madrid del toledano Álvaro Lorenzo así lo demuestra. La regularidad que está llevando en la cumbre Ginés Marín. La apisonadora Roca Rey, que pocos comentarios merece ya que con cualquiera de ellos me quedaría corto. La frescura y capacidad de Román o Luis David Adame. La clase y el arte de toreros como José Garrido, Varea, Tomás Campos o Pablo Aguado. La inminente explosión de un portento físico como Jesús Enrique Colombo. La capacidad de Rubén Pinar, Emilio de Justo u Octavio Chacón. La verdad y pureza de Paco Ureña. Y los Fortes, David Galván, Juan del Álamo, Javier Jiménez o Javier Cortés, además de alguno que otro que seguro se me olvida y que están también ahí esperando para tomar ese relevo tan ansiado. Porque relevo hay. Relevo claro que puede haber. Otra cosa es que se lo quieran dar tanto los que están arriba como los que manejan el cotarro en los despachos.
Nunca he sido partidario de las carreras largas de los toreros. Creo que quince años de alternativa debería ser una buena media pata que los toreros se cortaran la coleta definitivamente. Y no sólo para que ellos mismos disfrutaran de un descanso más que merecido, a ser posible en sus propias fincas y disfrutando del dinero de sus triunfos y su sangre derramada en los ruedos, sino también para dejar paso a los que vienen detrás, a los que necesariamente tienen que renovar el escalafón de figuras.
Ha habido épocas en las que la posible renovación ha brillado por su ausencia. Momentos en la historia del toreo en los que no ha habido un grupo de toreros lo suficientemente capacitados e interesantes como para encabezar el escalafón y "echar" a las figuras del toreo del momento. Ahora sí que hay razones para creer. Ahora sí que hay una buena baraja de toreros para ir renovando poco a poco el escalafón. Creamos en ellos. Démosles oportunidades. Los primeros los aficionados, exigiendo la inclusión de esos jóvenes con futuro en los carteles de relumbrón. Y después aquellos que manejan los hilos del toreo en cualesquiera de sus muchas vertientes. Dentro de equis años no lo sabremos. Ahora se puede. Ahora hay futuro. Ojalá que dentro de no mucho tiempo los aficionados tengamos motivos para estar contentos y no nos tengamos que lamentar por el callejón sin salida en el que se puede convertir esto si dejamos pasar este buen momento que atraviesa la Fiesta en cuanto a hombres de oro se refiere. Pero de oro del bueno, del que brilla a la legua, no de aquel que..., en fin, ya saben lo que dice el refrán que acabó haciendo el moro.

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